Muchos rótulos desaparecieron sin dejar rastro en los expedientes. Las fotografías de fachada, las instantáneas familiares y las vistas de barrio son a menudo la única prueba de cómo se escribía un nombre antes de la reforma. En la página de personas contamos con qué miradas se lee la ciudad, pero el archivo se completa con lo que cada uno conserva en casa. Si reconoces una placa en una imagen antigua, ese dato puede cerrar una cronología.
Antes de enviar nada, puedes consultar cómo trabajamos en el flujo de trabajo o revisar qué tipo de material ya está catalogado en el análisis de un cambio de nombre.
Escríbenos y cuéntanos qué muestra la imagen: calle, año aproximado y qué rótulo aparece.